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lunes, 7 de marzo de 2016

Todo empieza en Mayo de 1992


Esta página nace de la costumbre que tengo de enlazar los eventos importantes y no importantes de mi vida con algún hecho del mundo futbolístico. Últimamente me estoy aficionando a escribir diarios, para no perderme detalles de mi vida, y pensado que este Blog podría ser una manera de recordar los años pasados y presentes con la simple excusa de contar también qué es lo que pasaba en el mundo del fútbol y cómo se vivían esas noticias sobre todo desde España.

No por casualidad empieza en 1992. No me pregunten nada acerca de los que pasó antes. Mis recuerdos empiezan casi de manera automática a eso de las 20:15 un veinte de Mayo de 1992, en el salón de mi casa. Yo jugando a algo en la salita de mi casa junto con mi padre. Él echado en el sofá sin perderse un minuto de la que fue la primera victoria en la Copa de Europa de su club favorito. Se enfrentaban la Sampdoria genovesa contra el F.C. Barcelona, en un escenario absolutamente prestigioso, el Estadio de Wembley, donde no solo los cánticos del fútbol, sino también la música de muchos grupos y artistas emblemáticos, sonaron allí alguna vez.

Tan importante era este evento en mi casa, que incluso el antiguo reproductor de vídeo de mi casa, fue programado para tal ocasión con el objetivo de grabar este irrepetible evento.

Ya desde hace algunos meses atrás, los ecos de la afición de mi padre por el Barcelona hacían retumbar en mi cabeza nombres como los de Cruyff (ídolo absoluto de mi padre, como buen culè, ya desde los años 70), Stoichkov, Bakero, Koeman, Laudrup o la mejor versión de Zubizarreta cada domingo. Y ya jugaba Guardiola!  Por lo visto estos muchachos estaban haciendo historia en el equipo de la ciudad condal gracias a la filosofía de juego que como entrenador y fumador empedernido Don Johan Cruyff les estaba inculcando.

Yo tenía nueve años. Por alguna extraña razón, no estaba abajo jugando a la pelota con mis amigos del patio. Estaba en la salita de mi casa, en un segundo piso del centro de Huelva viendo un partido de fútbol, una final del Barcelona, con mi padre. ¿Puede que me hubiera convertido ya en un aficionado al fútbol? Es muy probable. ¿Puede que me estuviera convirtiendo, también yo, en un aficionado culé sin saberlo? Esto también es muy probable. Con los años cambiaría.

Hablemos de la sensación del partido. El estadio era grandioso en sus formas y en su historia. Wembley. Solo nombrarlo y te evoca lo emblemático. El césped perfecto. Los cánticos y los aficionados llenando el estadio. Los vestidos de azul y blanco eran los aficionados de la Sampdoria. Los aficionados culés eran los azul y grana y los naranjas. La Sampdoria vestía de blanco y el BarÇa vestía de naranja, con la equipación segunda que aún no era de Kappa. Jugaron delante de 70.827 espectadores.

No voy a describir ni las formaciones ni los esquemas de los equipos. Me dedicaré a deciros que también para el equipo genovés era su primera final. En aquellos años el fútbol italiano era muy fuerte. Más fuerte que nunca, y en los años anteriores (y también en los siguientes) el panorama futbolísitco europeo había estado dominado por el grandísimo Milán de los holandeses Van Basten, Gullit y Rikaard. Tres nombres que se han quedado grabados en la cabeza de cualquier aficionado al deporte rey. Tres años antes, el Barcelona y la Sampdoria se habían visto las caras en la final de la Recopa de Europa disputada en Berna y ganada por el Barcelona con el marcador de 2 a 0. La Sampdoria tenía como jugadores importantes sobre todo Mancini, entrenador del Inter de Milán, y Gianluca Vialli, que ya había prefirmado con la Juventus, además de Vierchowood, gran central, y Gianluca Pagliuca, mítico portero de la selección italiana.

El partido fue muy igualado. Ambos equipos tuvieron sendas ocasiones para desequilibrar el marcador. Había mucho nerviosismo. Recuerdo a mi padre gritar y lamentarse por las ocasiones falladas quejarse por los fallos defensivos. Recuerdo un partido muy muy largo.

Incluso se jugó el tiempo suplementario. En una jugada, Eusebio recibió un balón en la frontal del área y enseguida se vió acosado por los jugadores genoveses. En la prensa italiana siempre se ha visto la falta que lo cambió todo como inexistente, pero solo hay que ver la repetición para valorar que la acción fue castigada como falta de manera más que justa.

De ahí a cualquier minuto en adelante, vería a mi padre saltar encima del sofá negro que teníamos en casa. Nunca lo había visto así de eufórico. Y es que el balón quedó parado poco lejos de la frontal del área, desde donde tenía que disparar o Koeman o Stoichkov. Justo enfrente de la media luna del área de la portería que defendía Pagliuca. Koeman además de un gran defensa, fue, al igual que Stoichkov, un experto en el lanzamiento de faltas. La falta se ejecutó por parte de Koeman con uno de sus derechazos, después de que otros dos jugadores del Barsa le colocaran el balón, un gesto que es un detalle que duró un tiempo de poquísimas centésimas de segundo, que fueron suficientes para que la barrera de los jugadores genoveses se desmoronara y se hiciera añicos e inútil en la defensa del proyectil holandés, que entró pegadito al palo derecho de la portería sampdoriana, y que hizo imposible la estirada de Gianluca. La explosión de alegría y de júbilo en mi casa fue de locura. A mi padre se le escuchó a él solo en todo el vecindario. Empezaban así mis recuerdos futbolísticos y deportivos.

Y todo amenizado por los comentarios del gran José Ángel de la Casa. Se te echa de menos. Has sido muchas veces la voz de mis emociones.


Este es el vídeo del partido completo. Lo contento que se puso mi padre cuando supo que la gente subía todo tipo de vídeos a Youtube, incluídos los que él había perdido, ya que poco después de haberlo grabado en VHS, otro programa o película fue grabada encima de tan apreciado documento, un daño irreparable...


Y aquí arriba está el resumen del partido.

El año 1992 fue recordado por otros dos eventos importantísimos que se dieron en España contemporáneamente. Uno fue deportivo. La celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, dónde España cosechó también un buen resultado en el medallero. Recuerdo la inauguración en casa de mis abuelos, que fue muy seguida, y también recuerdo a Fermín Cacho ganar en la prueba atlética.




(El vídeo es en catalán). Nosotros lo vimos todos juntos en casa de mis abuelos. Era el día del Apóstol Santiago, patrón de España. Todavía, y ya desde el día de la Inauguración, hubo una cierta polémica por parte de los telespectadores, que criticaban el hecho del "no ha entrao". Quiero decir que la flecha lanzada realmente no llegó a depositarse en el interior del "contenedor" de la llama olímpica. De todas maneras fue una inauguración muy buena.


Este de arriba es el enlace o el vídeo de la gran victoria de Fermín Cacho.

También fue el año en el que el Dream Team de los Estados Unidos jugó contra España y acabó llevándose el oro en baloncesto. No podría haber sido de otra manera. El equipo estaba repleto de estrellas no solo del momento, sino de la historia del baloncesto. Citamos solo Michael Jordan y Magic Johnson. 


Me hace mucha gracia el comentario "los españoles teníamos las zapatillas Air Jordan, pero los estadounidenses tenían a Michael Jordan, que es una gran diferencia".

No olvidarnos tampoco del oro olímpico de fútbol. Ganamos en la final a una muy buena selección polaca. Recuerdo el gol in-extremis del jugador del jerezano Kiko. Que en aquella época tenía escrito en el dorsal su nombre como "Quico". Todos tenían menos de 23 años.




Y tampoco olvidarnos de las derrotas que escuecen. Cuando faltaban 32 segundos para que finalizara el tercer cuarto del tiempo añadido, Ferdinando Gandolfi marcó el gol que dió el oro a los italianos. A los tres segundos de finalizar el partido, España estrelló un balón en el travesaño de la portería italiana. De este partido no me acuerdo particularmente. Me ha sido recordado repetidas veces por amigos desde que vivo en Italia.


Otro acontecimiento importante de 1992 lo vivimos en Andalucía. En Sevilla tuvo lugar la Exposición Universal aquel año y todos recordamos a Curro, la mascota multicolor de tal evento. Me acuerdo de haber ido a visitar con mis padres y mis tíos el espectáculo de la laguna, que era una fuente en un lago donde se intercalaban imágenes. El anuncio publicitario para atraer a los visitantes duraba 30 segundos y a mi me parecía genial. 



Me acuerdo de haber montado en el telesférico y de haber visitado el Pabellón de Gran Bretaña. Si mal no recuerdo, el Pabellón de China estaba ocupado en su parcela por unas  siluetas de madera que representaban los políticos chinos más conocidos. Como Mao, decidme si era así o si me equivoco.

Con motivo de este gran evento, en Sevilla se celebró un conciertazo con los mejores guitarristas del mundo. Fue presentado por Brian May y en él participaron entre otros, Steve Vai y Joe Satriani. Se realizó un año antes para publicitar la Exposición Universal de Sevilla 92'.

Y hablando de cultura y músicos, quiero cerrar mi primera publicación echando de menos a un mítico músico andaluz que nos dejó precisamente en tierras catalanas este mismo año de 1992. (El vídeo es del Pabellón de España, que era el que más fila tenía para entrar a verlo).



Camarón nos dejó en julio de 1992. Creo que el mundo del flamenco no se ha podido reparar de esta pérdida. Me hace pensar en cuando en el Renacimiento desaparecieron las figuras de MiguelÀngel, Leonardo y Rafael. Tuvieron que pasar casi 100 años, con Caravaggio, para ver en la pintura otro genio del calibre que tenían aquellos, por su singularidad y por su calidad y por la influencia que dejaron atrás, por la escuela mundial que crearon. Pues lo mismo con Camarón. Nadie desde entonces, ha sabido transmitir con su voz lo que este hombre transmitía con la suya en los escenarios, los escenarios de todo el mundo. Abrió las puertas del flamenco más allá de España. Llevó al flamenco más allá de su enquilosamiento por su originalidad. Pasarán muchos años hasta que podamos ver a un artista de su calibre. Recuerdo perfectamente ver la noticia de su defunción en el telediario, en medio de tanto bombardeo mediático por los demás eventos. De hecho, si no he leído mal, Camarón debería de haber participado en los conciertos de clausura de los Juegos Olímpicos de aquel año.

 

Este es el vídeo final de mi primera publicación. Es una escena de la película Sevillanas de 1992, del gran Carlos Saura. En un curso que hice en la Universidad nos dijeron que es una de las películas más vendidas en E.E.U.U. En la escena, al cante Camarón y al toque su inseparable Tomatito por aquellos años. 

Letra:

Ya se van los marineros
madrugaita con pan de telera.

Ya se van los marineros
madrugaíta se van pa la mar
ya se van los marineros
madrugaita con pan de telera.

Y el motor rompe el silencio
madrugaita se van pa la mar
el motor rompe el silencio
madrugaita con pan de telera.

Ay mi barrio marinero
mi barrio, mi barrio
ay mi barrio marinero
mi barrio, mi barrio
ay mi barrio.

Dame la mano
dame.
Dame la mano
dame
y súbete a mi barquilla
flamenca dame la mano.

Dame la mano
dame
y súbete a mi barquilla
que el vuelo de tus volantes
salpica mi chaquetilla.

Y el Guadalquivir
dicen que dijo
si pudieras llegar
y hasta el rocío
ay mi río.

Me voy a hacer unos zapatitos
del ala de mi sombrero.

Muy finos muy flamenquitos
que es muy flamenco
mi zapatero.

Que resuenen mis pasitos
que es muy flamenco
mi zapatero.

No lo he visto más bonito
que mis zapatos nuevos
ay, qué flamenco
mi zapatero.

Pa qué me llamas prima
ay, pa qué me llamas.

Si me crucifica que te mire
si me crucifica tu mirada
pa qué me llamas.

Si cuando me tienes te retienes
y eres como el vuelo de tu enagua
pa qué me llamas.

Pa qué me llamas prima
pa qué me llamas
si me crucificas
ay, pa qué me llamas.

En definitiva. No por casualidad mi cabeza empieza a recordar las cosas lúcidas y claras, y como un año completo, el año 1992. Un año muy importante. Un año en el que todo salió bien.