Recientemente hemos perdido una persona muy relevante en el mundo del fútbol. Nació en Holanda, pero echó raíces en tierras catalanas, donde una vez llegó para no irse más, y desde donde se ha despedido de este mundo, dejándonos un sabor de boca amargo.
Porque Johan Cruyff siempre fue un genio del que siempre quisimos tener noticias. Y no éstas. Sus ruedas de prensa y su filosofía del fútbol (sobre todo) fueron muy seguidas siempre. Lo comparan continuamente con Pelé, Maradona, y Di Stéfano. Pero me permitirán decir en mi Blog que Johan Cruyff fue mucho más importante futbolísticamente hablando que los otros tres y explicaré muy someramente por qué.
Este Blog nace con la premisa de que el fútbol crea emociones que se quedan grabadas en nuestros recuerdos. Una emoción causada por una acción en el juego puede crear una situación, un gol, que queda indeleble en nuestro recuerdo y por tanto en nuestras vidas.
Cuando Johan Cruyff entrenaba el F.C. Barcelona (recordemos que mi primera entrada está dedicada a esta época), al equipo se le terminó conociendo como el "Dream Team", el equipo de ensueño. Y no nos vamos a entretener aquí a rememorar la alineación que ganó la Copa de Europa del año 1992. Solo diremos que aquel fue un hito que marcó la cúspide de todo aficionado culé, porque fue la primera, que se ganó con el gran Cruyff, la primera, la más importante. Antes de llegar en 1989 al Barcelona como entrenador, el BarÇa necesitaba un golpe de efecto que lo consiguió con Cruyff, como ya lo consiguió el Barcelona cuando llegó como jugador. Dos golpes de efectos en dos épocas diferentes con el protagonismo del catedrático del fútbol.
Decir que en aquel equipo, por muy buenos delanteros (Stoichkov), centrocampistas (Laudrup, Guardiola) y defensas (Koeman) que tuviera, ninguno resaltaba especialmente a nivel mundial (ya que Stoichkov recibiría el Balón de Oro solo en 1994). Sí, eran buenos. Pero el equipo ganó sus enteros gracias a la perseverancia de la filosofía de juego de Don Johan Cruyff. Y que se resumía en dos frases: "El juego sencillo es el más precioso ¿Cuántas veces ves un pase de 40 metros cuando 20 son suficientes? La solución que parece más fácil es de hecho la más difícil. O "al fútbol siempre debe jugarse de manera atractiva. Debes jugar de manera ofensiva. Debe ser un espectáculo". Todos eran aforismos que tenían que ver con el llamado Fútbol Total. La defensa en zona y jugadores polivalentes eran solo dos de sus premisas. Fue una filosofía futbolística que ya estaba revolucionando el mundo del deporte rey desde los primeros años setenta, aquellos años en los que Cruyff ganaría tres Balones de Oro por otras tantas Copas de Europa, todas con el Ajax de su Ámsterdam natal, y que dieron con sus huesos en el Barcelona como jugador. Era la temporada 73/74. El Barcelona llevaba 14 años sin ganar una liga. Aquel año Cruyff ganó la liga. Y recibió su tercer Balón de Oro. Además de jugar la final del mundial contra la gran Alemania Federal de Franz Beckenbauer. Su archienemigo. (Otra grandísima personalidad del fútbol). Aquella Holanda fue apodada como La Naranja Mecánica. Algunos entendedores del fútbol siempre han dicho que Cruyff jugó el mundial lesionado. "Puede que hayamos perdido la final, pero hemos dejado una huella imborrable más importante que la del propio campeón". Eso dijo al terminar wl partido de la final en Múnich.
Fue un genio del fútbol tanto dentro como fuera del campo. Su estilo de juego ha creado escuela. Las futuras Copas de Europa del Barcelona siempre se conquistarán con un estilo de juego basado en las enseñanzas de Cruyff. Y nos tenemos que sentir afortunados de que Cruyff jugara y entrenara en España. También, incluso, las victorias de la selección española de fútbol y su "tiki-taka" nos harán siempre rememorar la figura de Cruyff. Una figura clave en la historia del fútbol.
Cruyff hizo grande al fútbol español y al fútbol holandés. Antes de él el balompié de los Países Bajos no era reconocido internacionalmente. Recordemos que el Ajax empezó a ser importante en Europa gracias a Cruyff. Antes no se tenía en cuenta en el fútbol continental. Había muchísimos otros equipos que eran mejores a priori que el Ajax. Con Cruyff el Ajax ganó tres Copas de Europa. Otra la ganó el Ajax en los años noventa con un fútbol muy del estilo del señor Cruyff. Así que no solo en Barcelona, sino también en Ámsterdam dejó una huella imborrable.
Su inteligencia le hacía tener un gran sentido del humor. En una ocasión declaró no ser creyente porque "en España, todos los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate".
La Juventus de Turín sigue siendo un gran equipo italiano. Lo demostró la temporada pasada (temporada 2014/2015) ganando dos títulos y llegando a la final de la Champions League. Además lleva ya bastantes temporadas consecutivas ganando el Scudetto y muy probablemente lo volverá a ganar también este año, para "desgracia" de los aficionados de los demás clubes del Calcio italiano.
Mis recuerdos futbolísticos de 1993 van dedicados a un grandísimo jugador de fútbol italiano que por aquel entonces jugaba con la Juventus. Este jugadorazo, cuando las lesiones le dejaban (porque ya sabemos que todas las cosas preciosas de este mundo son también delicadas), jugó en prácticamente los mejores equipos italianos de su tiempo. De hecho, no llegó nunca a debutar con ningún equipo europeo más allá de los Alpes.
Se trata del gran Roberto Baggio, apodado Il Codino d'oro, y que explotó como jugador muy tempranamente, haciendo unas actuaciones y unas temporadas inolvidables en el Artemio Franchi de Florencia, jugando para la Fiorentina, junto con otro jugador muy querido por la afición Viola, Stefano Borgonovo.
El vídeo hace referencia y remarca lo hecho por Roby en la Fiorentina. En la capital toscana todos se preguntaban cómo un chaval menudito podía hacer cosas tan sensacionales. Los años en Florencia estaban contados. Y esto se sabía. Una estrella naciente estaba destinada a brillar en otros cielos. La noticia cayó como un jarro de agua fría en Florencia, sobre todo porque durante el año los aficionados Violas veían cómo las peores premoniciones acerca del fichaje de Roberto Baggio por la Juventus se hacían realidad. Hubo incluso altercados en las calles por este motivo. El hecho de que fuera la Juve el equipo que lo fichara, hacía mucho más daño al aficionado púrpura.
Y finalmente en 1990 la Juventus se lo llevó por la muy estimable cifra de 19.362.700.000 liras italianas, o lo que es lo mismo, 10 millones de euros. Lo que fue el fichaje más caro de su tiempo. El caso sirvió para reabrir por enésima vez las viejas heridas sin cicatrizar entre la afición viola y la afición bianconera.
Antes de continuar con mi relato, decir que este jugador de fútbol, es diferente a todos los demás. Es un alternativo del mundo del fútbol. Un tipo humilde, callado, prudente, inteligente, disponible, y buena persona (al menos lo que se ve desde el otro lado de la pantalla). No por casualidad ha sido nominado diversas veces como embajador de la paz por diferentes instituciones. Y he de deciros, que ya que se trata de mi blog, os aseguro que no le hubiera dedicado mi atención a un jugador de fútbol que hubiese sido solo bueno en eso, en jugar al balón. Roberto Baggio jugó, entre otros equipos, en la Fiorentina, Juventus, Milán e Inter de Milán. En lo mejorcito del fútbol italiano de por aquel entonces, vaya. Y además, tendrá un papel clave en la temporada siguiente durante el Mundial de U.S.A. para Italia, pero ese es otro cantar.
Pero no nos desviemos. Mi relato se ciñe al año 1993, y de esto hablaré.
Aquel año los equipos que disputaron la final de la entonces llamada Copa de la U.E.F.A. fueron el Borussia Dortmund alemán contra la Juventus de Turín. Será una final que históricamente nos evoca la frase, tan futbolística, de "Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos". Porque en esa final jugaron mucha gente que se volverían a ver las caras en otra final, aún más importante, unos años más adelante.
En ambas finales estará el entrenador del Borussia Ottmar Hitzfeld y los porteros, Klos y Peruzzi, que en la final de este año tenían equipaciones de lo más horteras, como las del portero mexicano Campos.A Gianluca Vialli lo veíamos el año anterior lo jugando la final de la Copa de Europa contra el Barcelona y esta temporada había fichado por la Juventus. Como curiosidad decir que Andreas Möller, jugador alemán de grandísima calidad, y Jürgen Kohler, fueron los dos únicos jugadores que ganaron las dos finales en dos años diferentes con los dos equipos.
En aquellos años, a diferencia de hoy, que han cambiado incluso el nombre de la copa, (ya que antes se llamaba Copa UEFA y ahora se llama Europa League), se jugaban los partidos a ida y vuelta, incluso la final. A diferencia de la Champions, en la que la final siempre se ha jugado a un partido solo. Este funcionamiento hacía más interesante y un poco diferente a esta copa.
El papel de Roberto Baggio en los dos partidos fue muy importante. Aunque no comenzó nada bien para los italianos la final, ya que en el primer partido disputado en Alemania, tras un minuto y cincuenta y cuatro segundos, el hermano menor del gran Karl-Heinz, Michael Rummenige, adelantó a los germanos con un chut a la escuadra un tanto fuera de lo normal en cuanto a disparos se refiere. En vez de un disparo, pareció marcar gracias a un gesto que hacen ciertos centrocampistas cuando hacen un pase corto en globo con mucha calidad, y así consiguió alojar el balón en la escuadra.
Pero los juventinos (pronunciado lluventinos o yuventinos) no se atemorizaron ni un momento. El empate llegó en el minuto 26, tras una oportunidad perdida por parte de los alemanes con un tiro peligrosísimo desde fuera del área. Dino Baggio recibió una pelota de Möller dentro del área y tras realizar un buen regate al defensa que lo marcaba con su pierna derecha, preparó un disparo colocado con su pierna izquierda, alojando el balón en el palo derecho de Klos. Dos bonitos goles se habían visto hasta ahora en el estadio alemán. También decir que Dino Baggio no era pariente de Roberto y que su papel en esta eliminatoria fue muy destacada.
Justo a la media hora de juego apareció la estrella de Roberto Baggio, culminando un gol que nació de un buenísimo contraataque juventino dirigido por Dino Baggio y Antonio Conte (si, el mismo, el seleccionador de Italia, un tipo con mucha brega jugando al fútbol). Conte pasó un balón a Vialli, que se desempeñaba en aquel momento en la parte derecha del área de la portería del Borussia. Ahí, gracias a sus cambios de velocidad contra el defensa alemán, creó un precioso centro con su pierna izquierda. Uno de esos pases bien colocaditos y que llegan limpitos al receptor. Una de esas acciones desesperadas en las que no te importa caerte al suelo de culo dando el pase con tal de que tu compañero de equipo reciba una gran asistencia.
¿La reacción de Don Roberto Baggio a tan maravilloso y esforzado pase? Maravillosos y semplicísimos también serán sus dos gestos; un control de pecho que coloca a medida la pelota delante suya, con la distancia justa para dar tres pasitos pequeñitos y tocar la pelota con un certero chut con su pierna derecha, que no es propiamente un chute, sino otro gesto de calidad futbolística tan suyo que conseguirá alojar el esférico en el palo que Stefan Klos creía defender con seguridad. Resultado, 1-2.
El segundo tiempo empezó en el minuto dieciocho con una gran oportunidad siempre de Roberto Baggio, con un disparo cruzado que salió rozando el palo de Klos. El pase fue precioso y lo recibió de Andreas Möller.
Poco antes de cumplirse el minuto 28 comenzaría la jugada que llevaría a Don Roberto a marcar su segundo gol en este partido. Al igual que en la anterior, la que llevó a la Juve a adelantarse en el marcador, fueron clave Conte, Möller, Vialli y finalmente Roberto Baggio. Y es que la jugada nace de un ataque del Borussia cortado por lo sano por Conte, que era un jugador "de raza". Su despeje acabó justo delante de Möller, que corría por el lateral antes del mediocampo. Entonces se adelantó al balón con un control orientado que le permitió zafarse de su marcaje y correr algunos metros. Y dió la bola a un Gianluca Vialli que como de costumbre se movía en el lateral del área contraria. Provó a regatear a su marcador pero no fue capaz y cedió el balón de nuevo a Möller. Éste, en la frontal del área delante de una fila de defensas del Dortmund, esperó una milésima de segundo el desmarque de Roberto y con gran visión de juego consiguió dar un pase entre líneas.
En este momento tenemos que poner de nuevo la cámara lenta cerebral para enterarnos de la rapidez de un jugador del calibre del "caldoñino". Ante tan buen pase por parte de Andreas, Roberto aprovecha para dejar pasar el balón un poquito delante suya, sin tocarlo ni interferir en su control, hasta cuando lo tiene delante suya en el punto justo, que es cuando tira un zarpazo con su pierna derecha, resultando un tiro que hace girar todo su cuerpo hacia la derecha hasta hacerlo caer. Con este gesto ya había enviado el balón, que parecía dominado por control remoto, a un lugar de la portería, la cepa del poste derecho, que Klos no sabía ni que existía. Lo único que pudo hacer el portero alemán fue girar su cuerpo sobre sí mismo sin ni siquiera hacer ademán de sacar los brazos, y resignarse mientras veía como el balón iba entrando irremediablemente en su portería. (En este momento evocamos el momento Ricken-Peruzzi del 97, pero ya llegará).
Aquí el vídeo del partido de ida.
Así, con un 1-3 en el marcador, quedaba visto para sentencia el partido de vuelta.
Hagamos un huequecín ahora a Dino Baggio. Fue un centrocampista de bastante calidad. Ya sabéis que tanto Roberto como Dino serán recordados muy a nuestro pesar, por todo lo que pasará un año después en el mundial de E.E.U.U. cuando se enfrentaron contra España, ya que tanto uno como otro marcaron sendos goles en aquel partido.
Dino Baggio consiguió marcar dos goles de bella factura en el partido de vuelta. En el cuarto minuto del primer tiempo, en el estadio Delle Alpi (donde la Juventus no juega más al fútbol), Dino recibió un pase bellísimo de tacón en la frontal del área por parte de Vialli y remató alto delante de la portería de Klos un zurdazo en el que el meta no pudo hacer nada. Dino Baggio jugaba entonces en las líneas atrasadas del mediocampo, pero al considerar la ventaja del partido de ida, quizá decidiera participar un poco más de lo habitual en el ataque de la Juventus. Lo que le salió redondo.
El dos a cero se produjo tras un gran salto y un gran remate de cabeza siempre de Dino Baggio. Con este fueron cinco los goles que marcó en la copa de la U.E.F.A., algo nada desdeñable para un centrocampista. El comentarista italiano dijo que parecía que Dino Baggio se había tomado de manera muy personal marcarle goles al Borussia, ya que fueron tres en dos partidos. El último gol fue de Möller, tras un despeje fallido de un defensa alemán que rebotó en la pierna de Andreas y que produjo un disparo colocado al poste al que no llegaría Klos.
Y aquí cuelgo el vídeo del partido de vuelta.
La Juventus se haría con el título imponiéndose con gran contundencia.
Roberto Baggio terminó recibiendo su particular triplete aquel año: el balón de Oro, el Premio RSS al mejor futbolista del año y el Premio FIFA World Player. Fue el cuarto jugador italiano en ganarlo. (El último fue Cannavaro en 2006).
Fue un jugador fuera de lo común en los años noventa. Además tuvo un renacimiento en la última etapa de su carrera. Se le achaca el haber fallado el penalti en la final de USA, pero nadie se acuerda de que también lo fallaron Baresi y Massaro. (Y antes).Yo os invito a que veáis algún vídeo suyo de cómo jugaba, porque así se disfruta del fútbol. Será el único jugador italiano que marcará goles en tres fases finales de los mundiales (Italia 90', U,S,A, 94' y Francia 98'). Fue uno de esos jugadores con el dorsal diez en la espalda que se lo merecían. Si no me equivoco Platini dijo de él que era un 9,5, porque no era ni delantero centro ni centrocampista, sino una especie de mediapunta ofensivo. En dos palabras; técnica pura. Un alternativo que llegó a lo más alto.
Me acuerdo también de su partido de despedida con la selección italiana. Lo jugó en Génova en un amistoso, precisamente contra España, en un partido donde otro grande, Fernando Torres, marcaría su primer gol. Era el 28 de Abril de 2004.
Hoy en día se dedica a causas benéficas. Le encanta Argentina. Donde creo que vive parte del año. Habla español y de hecho tiene un Blog él también que publica en los dos idiomas, español e italiano.
Termino con un video que pulula en la red en el que se ve cómo dos astros se conocen y se dan la mano. ¿Dos o tres? ¿Metemos a Guardiola también dentro del saco estelar? En el video se puede ver cómo Roberto Baggio asiste a ver el partido del Barcelona como si fuera un aficionado culé más, caminando por las calles de la ciudad condal sin ser reconocido por nadie. Tras una de esas noches inolvidables de Messi, Baggio bajará a los camerinos para saludar a Guardiola y felicitar a Messi.
Ahí Guardiola declarará que Baggio fue el mejor jugador con el que había jugado. Y esta vez estamos de acuerdo con usted, Don Pep.
El año 1993 fue redondo para el gran Roberto Baggio. Tenía 26 años. Su ídolo era Zico. Los dos fueron grandes maestros a balón parado..
Esta página nace de la costumbre que tengo de enlazar los eventos importantes y no importantes de mi vida con algún hecho del mundo futbolístico. Últimamente me estoy aficionando a escribir diarios, para no perderme detalles de mi vida, y pensado que este Blog podría ser una manera de recordar los años pasados y presentes con la simple excusa de contar también qué es lo que pasaba en el mundo del fútbol y cómo se vivían esas noticias sobre todo desde España.
No por casualidad empieza en 1992. No me pregunten nada acerca de los que pasó antes. Mis recuerdos empiezan casi de manera automática a eso de las 20:15 un veinte de Mayo de 1992, en el salón de mi casa. Yo jugando a algo en la salita de mi casa junto con mi padre. Él echado en el sofá sin perderse un minuto de la que fue la primera victoria en la Copa de Europa de su club favorito. Se enfrentaban la Sampdoria genovesa contra el F.C. Barcelona, en un escenario absolutamente prestigioso, el Estadio de Wembley, donde no solo los cánticos del fútbol, sino también la música de muchos grupos y artistas emblemáticos, sonaron allí alguna vez.
Tan importante era este evento en mi casa, que incluso el antiguo reproductor de vídeo de mi casa, fue programado para tal ocasión con el objetivo de grabar este irrepetible evento.
Ya desde hace algunos meses atrás, los ecos de la afición de mi padre por el Barcelona hacían retumbar en mi cabeza nombres como los de Cruyff (ídolo absoluto de mi padre, como buen culè, ya desde los años 70), Stoichkov, Bakero, Koeman, Laudrup o la mejor versión de Zubizarreta cada domingo. Y ya jugaba Guardiola! Por lo visto estos muchachos estaban haciendo historia en el equipo de la ciudad condal gracias a la filosofía de juego que como entrenador y fumador empedernido Don Johan Cruyff les estaba inculcando.
Yo tenía nueve años. Por alguna extraña razón, no estaba abajo jugando a la pelota con mis amigos del patio. Estaba en la salita de mi casa, en un segundo piso del centro de Huelva viendo un partido de fútbol, una final del Barcelona, con mi padre. ¿Puede que me hubiera convertido ya en un aficionado al fútbol? Es muy probable. ¿Puede que me estuviera convirtiendo, también yo, en un aficionado culé sin saberlo? Esto también es muy probable. Con los años cambiaría.
Hablemos de la sensación del partido. El estadio era grandioso en sus formas y en su historia. Wembley. Solo nombrarlo y te evoca lo emblemático. El césped perfecto. Los cánticos y los aficionados llenando el estadio. Los vestidos de azul y blanco eran los aficionados de la Sampdoria. Los aficionados culés eran los azul y grana y los naranjas. La Sampdoria vestía de blanco y el BarÇa vestía de naranja, con la equipación segunda que aún no era de Kappa. Jugaron delante de 70.827 espectadores.
No voy a describir ni las formaciones ni los esquemas de los equipos. Me dedicaré a deciros que también para el equipo genovés era su primera final. En aquellos años el fútbol italiano era muy fuerte. Más fuerte que nunca, y en los años anteriores (y también en los siguientes) el panorama futbolísitco europeo había estado dominado por el grandísimo Milán de los holandeses Van Basten, Gullit y Rikaard. Tres nombres que se han quedado grabados en la cabeza de cualquier aficionado al deporte rey. Tres años antes, el Barcelona y la Sampdoria se habían visto las caras en la final de la Recopa de Europa disputada en Berna y ganada por el Barcelona con el marcador de 2 a 0. La Sampdoria tenía como jugadores importantes sobre todo Mancini, entrenador del Inter de Milán, y Gianluca Vialli, que ya había prefirmado con la Juventus, además de Vierchowood, gran central, y Gianluca Pagliuca, mítico portero de la selección italiana.
El partido fue muy igualado. Ambos equipos tuvieron sendas ocasiones para desequilibrar el marcador. Había mucho nerviosismo. Recuerdo a mi padre gritar y lamentarse por las ocasiones falladas quejarse por los fallos defensivos. Recuerdo un partido muy muy largo.
Incluso se jugó el tiempo suplementario. En una jugada, Eusebio recibió un balón en la frontal del área y enseguida se vió acosado por los jugadores genoveses. En la prensa italiana siempre se ha visto la falta que lo cambió todo como inexistente, pero solo hay que ver la repetición para valorar que la acción fue castigada como falta de manera más que justa.
De ahí a cualquier minuto en adelante, vería a mi padre saltar encima del sofá negro que teníamos en casa. Nunca lo había visto así de eufórico. Y es que el balón quedó parado poco lejos de la frontal del área, desde donde tenía que disparar o Koeman o Stoichkov. Justo enfrente de la media luna del área de la portería que defendía Pagliuca. Koeman además de un gran defensa, fue, al igual que Stoichkov, un experto en el lanzamiento de faltas. La falta se ejecutó por parte de Koeman con uno de sus derechazos, después de que otros dos jugadores del Barsa le colocaran el balón, un gesto que es un detalle que duró un tiempo de poquísimas centésimas de segundo, que fueron suficientes para que la barrera de los jugadores genoveses se desmoronara y se hiciera añicos e inútil en la defensa del proyectil holandés, que entró pegadito al palo derecho de la portería sampdoriana, y que hizo imposible la estirada de Gianluca. La explosión de alegría y de júbilo en mi casa fue de locura. A mi padre se le escuchó a él solo en todo el vecindario. Empezaban así mis recuerdos futbolísticos y deportivos.
Y todo amenizado por los comentarios del gran José Ángel de la Casa. Se te echa de menos. Has sido muchas veces la voz de mis emociones.
Este es el vídeo del partido completo. Lo contento que se puso mi padre cuando supo que la gente subía todo tipo de vídeos a Youtube, incluídos los que él había perdido, ya que poco después de haberlo grabado en VHS, otro programa o película fue grabada encima de tan apreciado documento, un daño irreparable...
Y aquí arriba está el resumen del partido.
El año 1992 fue recordado por otros dos eventos importantísimos que se dieron en España contemporáneamente. Uno fue deportivo. La celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, dónde España cosechó también un buen resultado en el medallero. Recuerdo la inauguración en casa de mis abuelos, que fue muy seguida, y también recuerdo a Fermín Cacho ganar en la prueba atlética.
(El vídeo es en catalán). Nosotros lo vimos todos juntos en casa de mis abuelos. Era el día del Apóstol Santiago, patrón de España. Todavía, y ya desde el día de la Inauguración, hubo una cierta polémica por parte de los telespectadores, que criticaban el hecho del "no ha entrao". Quiero decir que la flecha lanzada realmente no llegó a depositarse en el interior del "contenedor" de la llama olímpica. De todas maneras fue una inauguración muy buena.
Este de arriba es el enlace o el vídeo de la gran victoria de Fermín Cacho.
También fue el año en el que el Dream Team de los Estados Unidos jugó contra España y acabó llevándose el oro en baloncesto. No podría haber sido de otra manera. El equipo estaba repleto de estrellas no solo del momento, sino de la historia del baloncesto. Citamos solo Michael Jordan y Magic Johnson.
Me hace mucha gracia el comentario "los españoles teníamos las zapatillas Air Jordan, pero los estadounidenses tenían a Michael Jordan, que es una gran diferencia".
No olvidarnos tampoco del oro olímpico de fútbol. Ganamos en la final a una muy buena selección polaca. Recuerdo el gol in-extremis del jugador del jerezano Kiko. Que en aquella época tenía escrito en el dorsal su nombre como "Quico".Todos tenían menos de 23 años.
Y tampoco olvidarnos de las derrotas que escuecen. Cuando faltaban 32 segundos para que finalizara el tercer cuarto del tiempo añadido, Ferdinando Gandolfi marcó el gol que dió el oro a los italianos. A los tres segundos de finalizar el partido, España estrelló un balón en el travesaño de la portería italiana. De este partido no me acuerdo particularmente. Me ha sido recordado repetidas veces por amigos desde que vivo en Italia.
Otro acontecimiento importante de 1992 lo vivimos en Andalucía. En Sevilla tuvo lugar la Exposición Universal aquel año y todos recordamos a Curro, la mascota multicolor de tal evento. Me acuerdo de haber ido a visitar con mis padres y mis tíos el espectáculo de la laguna, que era una fuente en un lago donde se intercalaban imágenes. El anuncio publicitario para atraer a los visitantes duraba 30 segundos y a mi me parecía genial.
Me acuerdo de haber montado en el telesférico y de haber visitado el Pabellón de Gran Bretaña. Si mal no recuerdo, el Pabellón de China estaba ocupado en su parcela por unas siluetas de madera que representaban los políticos chinos más conocidos. Como Mao, decidme si era así o si me equivoco.
Con motivo de este gran evento, en Sevilla se celebró un conciertazo con los mejores guitarristas del mundo. Fue presentado por Brian May y en él participaron entre otros, Steve Vai y Joe Satriani. Se realizó un año antes para publicitar la Exposición Universal de Sevilla 92'.
Y hablando de cultura y músicos, quiero cerrar mi primera publicación echando de menos a un mítico músico andaluz que nos dejó precisamente en tierras catalanas este mismo año de 1992. (El vídeo es del Pabellón de España, que era el que más fila tenía para entrar a verlo).
Camarón nos dejó en julio de 1992. Creo que el mundo del flamenco no se ha podido reparar de esta pérdida. Me hace pensar en cuando en el Renacimiento desaparecieron las figuras de MiguelÀngel, Leonardo y Rafael. Tuvieron que pasar casi 100 años, con Caravaggio, para ver en la pintura otro genio del calibre que tenían aquellos, por su singularidad y por su calidad y por la influencia que dejaron atrás, por la escuela mundial que crearon. Pues lo mismo con Camarón. Nadie desde entonces, ha sabido transmitir con su voz lo que este hombre transmitía con la suya en los escenarios, los escenarios de todo el mundo. Abrió las puertas del flamenco más allá de España. Llevó al flamenco más allá de su enquilosamiento por su originalidad. Pasarán muchos años hasta que podamos ver a un artista de su calibre. Recuerdo perfectamente ver la noticia de su defunción en el telediario, en medio de tanto bombardeo mediático por los demás eventos. De hecho, si no he leído mal, Camarón debería de haber participado en los conciertos de clausura de los Juegos Olímpicos de aquel año.
Este es el vídeo final de mi primera publicación. Es una escena de la película Sevillanas de 1992, del gran Carlos Saura. En un curso que hice en la Universidad nos dijeron que es una de las películas más vendidas en E.E.U.U. En la escena, al cante Camarón y al toque su inseparable Tomatito por aquellos años.
Letra:
Ya se van los marineros
madrugaita con pan de telera.
Ya se van los marineros madrugaíta se van pa la mar ya se van los marineros madrugaita con pan de telera.
Y el motor rompe el silencio madrugaita se van pa la mar el motor rompe el silencio madrugaita con pan de telera.
Ay mi barrio marinero mi barrio, mi barrio ay mi barrio marinero mi barrio, mi barrio ay mi barrio.
Dame la mano dame. Dame la mano dame y súbete a mi barquilla flamenca dame la mano.
Dame la mano dame y súbete a mi barquilla que el vuelo de tus volantes salpica mi chaquetilla.
Y el Guadalquivir dicen que dijo si pudieras llegar y hasta el rocío ay mi río.
Me voy a hacer unos zapatitos del ala de mi sombrero.
Muy finos muy flamenquitos que es muy flamenco mi zapatero.
Que resuenen mis pasitos que es muy flamenco mi zapatero.
No lo he visto más bonito que mis zapatos nuevos ay, qué flamenco mi zapatero.
Pa qué me llamas prima ay, pa qué me llamas.
Si me crucifica que te mire si me crucifica tu mirada pa qué me llamas.
Si cuando me tienes te retienes y eres como el vuelo de tu enagua pa qué me llamas.
Pa qué me llamas prima pa qué me llamas si me crucificas ay, pa qué me llamas.
En definitiva. No por casualidad mi cabeza empieza a recordar las cosas lúcidas y claras, y como un año completo, el año 1992. Un año muy importante. Un año en el que todo salió bien.