domingo, 13 de marzo de 2016

1993: El año del Codino d'oro



La Juventus de Turín sigue siendo un gran equipo italiano. Lo demostró la temporada pasada (temporada 2014/2015) ganando dos títulos y llegando a la final de la Champions League. Además lleva ya bastantes temporadas consecutivas ganando el Scudetto y muy probablemente lo volverá a ganar también este año, para "desgracia" de los aficionados de los demás clubes del Calcio italiano.

Mis recuerdos futbolísticos de 1993 van dedicados a un grandísimo jugador de fútbol italiano que por aquel entonces jugaba con la Juventus. Este jugadorazo, cuando las lesiones le dejaban (porque ya sabemos que todas las cosas preciosas de este mundo son también delicadas), jugó en prácticamente los mejores equipos italianos de su tiempo. De hecho, no llegó nunca a debutar con ningún equipo europeo más allá de los Alpes.





Se trata del gran Roberto Baggio, apodado Il Codino d'oro, y que explotó como jugador muy tempranamente, haciendo unas actuaciones y unas temporadas inolvidables en el Artemio Franchi de Florencia, jugando para la Fiorentina, junto con otro jugador muy querido por la afición Viola, Stefano Borgonovo.



El vídeo hace referencia y remarca lo hecho por Roby en la Fiorentina. En la capital toscana todos se preguntaban cómo un chaval menudito podía hacer cosas tan sensacionales. Los años en Florencia estaban contados. Y esto se sabía. Una estrella naciente estaba destinada a brillar en otros cielos. La noticia cayó como un jarro de agua fría en Florencia, sobre todo porque durante el año los aficionados Violas veían cómo las peores premoniciones acerca del fichaje de Roberto Baggio por la Juventus se hacían realidad. Hubo incluso altercados en las calles por este motivo. El hecho de que fuera la Juve el equipo que lo fichara, hacía mucho más daño al aficionado púrpura.

Y finalmente en 1990 la Juventus se lo llevó por la muy estimable cifra de 19.362.700.000 liras italianas, o lo que es lo mismo, 10 millones de euros. Lo que fue el fichaje más caro de su tiempo. El caso sirvió para reabrir por enésima vez las viejas heridas sin cicatrizar entre la afición viola y la afición bianconera.

Antes de continuar con mi relato, decir que este jugador de fútbol, es diferente a todos los demás. Es un alternativo del mundo del fútbol. Un tipo humilde, callado, prudente, inteligente, disponible, y buena persona (al menos lo que se ve desde el otro lado de la pantalla). No por casualidad ha sido nominado diversas veces como embajador de la paz por diferentes instituciones. Y he de deciros, que ya que se trata de mi blog, os aseguro que no le hubiera dedicado mi atención a un jugador de fútbol que hubiese sido solo bueno en eso, en jugar al balón. Roberto Baggio jugó, entre otros equipos, en la Fiorentina, Juventus, Milán e Inter de Milán. En lo mejorcito del fútbol italiano de por aquel entonces, vaya. Y además, tendrá un papel clave en la temporada siguiente durante el Mundial de U.S.A. para Italia, pero ese es otro cantar.

Pero no nos desviemos. Mi relato se ciñe al año 1993, y de esto hablaré.

Aquel año los equipos que disputaron la final de la entonces llamada Copa de la U.E.F.A. fueron el Borussia Dortmund alemán contra la Juventus de Turín. Será una final que históricamente nos evoca la frase, tan futbolística, de "Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos". Porque en esa final jugaron mucha gente que se volverían a ver las caras en otra final, aún más importante, unos años más adelante.



En ambas finales estará el entrenador del Borussia Ottmar Hitzfeld y los porteros, Klos y Peruzzi, que en la final de este año tenían equipaciones de lo más horteras, como las del portero mexicano Campos.A Gianluca Vialli lo veíamos el año anterior lo jugando la final de la Copa de Europa contra el Barcelona y esta temporada había fichado por la Juventus. Como curiosidad decir que Andreas Möller, jugador alemán de grandísima calidad, y Jürgen Kohler, fueron los dos únicos jugadores que ganaron las dos finales en dos años diferentes con los dos equipos.



En aquellos años, a diferencia de hoy, que han cambiado incluso el nombre de la copa, (ya que antes se llamaba Copa UEFA y ahora se llama Europa League), se jugaban los partidos a ida y vuelta, incluso la final. A diferencia de la Champions, en la que la final siempre se ha jugado a un partido solo. Este funcionamiento hacía más interesante y un poco diferente a esta copa.

El papel de Roberto Baggio en los dos partidos fue muy importante. Aunque no comenzó nada bien para los italianos la final, ya que en el primer partido disputado en Alemania, tras un minuto y cincuenta y cuatro segundos, el hermano menor del gran Karl-Heinz, Michael Rummenige, adelantó a los germanos con un chut a la escuadra un tanto fuera de lo normal en cuanto a disparos se refiere. En vez de un disparo, pareció marcar gracias a un gesto que hacen ciertos centrocampistas cuando hacen un pase corto en globo con mucha calidad, y así consiguió alojar el balón en la escuadra.

Pero los juventinos (pronunciado lluventinos o yuventinos) no se atemorizaron ni un momento. El empate llegó en el minuto 26, tras una oportunidad perdida por parte de los alemanes con un tiro peligrosísimo desde fuera del área. Dino Baggio recibió una pelota de Möller dentro del área y tras realizar un buen regate al defensa que lo marcaba con su pierna derecha, preparó un disparo colocado con su pierna izquierda, alojando el balón en el palo derecho de Klos. Dos bonitos goles se habían visto hasta ahora en el estadio alemán. También decir que Dino Baggio no era pariente de Roberto y que su papel en esta eliminatoria fue muy destacada.

Justo a la media hora de juego apareció la estrella de Roberto Baggio, culminando un gol que nació de un buenísimo contraataque juventino dirigido por Dino Baggio y Antonio Conte (si, el mismo, el seleccionador de Italia, un tipo con mucha brega jugando al fútbol). Conte pasó un balón a Vialli, que se desempeñaba en aquel momento en la parte derecha del área de la portería del Borussia. Ahí, gracias a sus cambios de velocidad contra el defensa alemán, creó un precioso centro con su pierna izquierda. Uno de esos pases bien colocaditos y que llegan limpitos al receptor. Una de esas acciones desesperadas en las que no te importa caerte al suelo de culo dando el pase con tal de que tu compañero de equipo reciba una gran asistencia.

¿La reacción de Don Roberto Baggio a tan maravilloso y esforzado pase? Maravillosos y semplicísimos también serán sus dos gestos; un control de pecho que coloca a medida la pelota delante suya, con la distancia justa para dar tres pasitos pequeñitos y tocar la pelota con un certero chut con su pierna derecha, que no es propiamente un chute, sino otro gesto de calidad futbolística tan suyo que conseguirá alojar el esférico en el palo que Stefan Klos creía defender con seguridad. Resultado, 1-2.

El segundo tiempo empezó en el minuto dieciocho con una gran oportunidad siempre de Roberto Baggio, con un disparo cruzado que salió rozando el palo de Klos. El pase fue precioso y lo recibió de Andreas Möller.

Poco antes de cumplirse el minuto 28 comenzaría la jugada que llevaría a Don Roberto a marcar su segundo gol en este partido. Al igual que en la anterior, la que llevó a la Juve a adelantarse en el marcador, fueron clave Conte, Möller, Vialli y finalmente Roberto Baggio. Y es que la jugada nace de un ataque del Borussia cortado por lo sano por Conte, que era un jugador "de raza". Su despeje acabó justo delante de Möller, que corría por el lateral antes del mediocampo. Entonces se adelantó al balón con un control orientado que le permitió zafarse de su marcaje y correr algunos metros. Y dió la bola a un Gianluca Vialli que como de costumbre se movía en el lateral del área contraria. Provó a regatear a su marcador pero no fue capaz y cedió el balón de nuevo a Möller. Éste, en la frontal del área delante de una fila de defensas del Dortmund, esperó una milésima de segundo el desmarque de Roberto y con gran visión de juego consiguió dar un pase entre líneas.

En este momento tenemos que poner de nuevo la cámara lenta cerebral para enterarnos de la rapidez de un jugador del calibre del "caldoñino". Ante tan buen pase por parte de Andreas, Roberto aprovecha para dejar pasar el balón un poquito delante suya, sin tocarlo ni interferir en su control, hasta cuando lo tiene delante suya en el punto justo, que es cuando tira un zarpazo con su pierna derecha, resultando un tiro que hace girar todo su cuerpo hacia la derecha hasta hacerlo caer. Con este gesto ya había enviado el balón, que parecía  dominado por control remoto, a un lugar de la portería, la cepa del poste derecho, que Klos no sabía ni que existía. Lo único que pudo hacer el portero alemán fue girar su cuerpo sobre sí mismo sin ni siquiera hacer ademán de sacar los brazos, y resignarse mientras veía como el balón iba entrando irremediablemente en su portería. (En este momento evocamos el momento Ricken-Peruzzi del 97, pero ya llegará).

Aquí el vídeo del partido de ida.



Así, con un 1-3 en el marcador, quedaba visto para sentencia el partido de vuelta.

Hagamos un huequecín ahora a Dino Baggio. Fue un centrocampista de bastante calidad. Ya sabéis que tanto Roberto como Dino serán recordados muy a nuestro pesar, por todo lo que pasará un año después en el mundial de E.E.U.U. cuando se enfrentaron contra España, ya que tanto uno como otro marcaron sendos goles en aquel partido.

Dino Baggio consiguió marcar dos goles de bella factura en el partido de vuelta. En el cuarto minuto del primer tiempo, en el estadio Delle Alpi (donde la Juventus no juega más al fútbol), Dino recibió un pase bellísimo de tacón en la frontal del área por parte de Vialli y remató alto delante de la portería de Klos un zurdazo en el que el meta no pudo hacer nada. Dino Baggio jugaba entonces en las líneas atrasadas del mediocampo, pero al considerar la ventaja del partido de ida, quizá decidiera participar un poco más de lo habitual en el ataque de la Juventus. Lo que le salió redondo.

El dos a cero se produjo tras un gran salto y un gran remate de cabeza siempre de Dino Baggio. Con este fueron cinco los goles que marcó en la copa de la U.E.F.A., algo nada desdeñable para un centrocampista. El comentarista italiano dijo que parecía que Dino Baggio se había tomado de manera muy personal marcarle goles al Borussia, ya que fueron tres en dos partidos. El último gol fue de Möller, tras un despeje fallido de un defensa alemán que rebotó en la pierna de Andreas y que produjo un disparo colocado al poste al que no llegaría Klos.

Y aquí cuelgo el vídeo del partido de vuelta.


La Juventus se haría con el título imponiéndose con gran contundencia.



Roberto Baggio terminó recibiendo su particular triplete aquel año: el balón de Oro, el Premio RSS al mejor futbolista del año y el Premio FIFA World Player. Fue el cuarto jugador italiano en ganarlo. (El último fue Cannavaro en 2006).



Fue un jugador fuera de lo común en los años noventa. Además tuvo un renacimiento en la última etapa de su carrera. Se le achaca el haber fallado el penalti en la final de USA, pero nadie se acuerda de que también lo fallaron Baresi y Massaro. (Y antes).Yo os invito a que veáis algún vídeo suyo de cómo jugaba, porque así se disfruta del fútbol. Será el único jugador italiano que marcará goles en tres fases finales de los mundiales (Italia 90', U,S,A, 94' y Francia 98'). Fue uno de esos jugadores con el dorsal diez en la espalda que se lo merecían. Si no me equivoco Platini dijo de él que era un 9,5, porque no era ni delantero centro ni centrocampista, sino una especie de mediapunta ofensivo. En dos palabras; técnica pura. Un alternativo que llegó a lo más alto.

Me acuerdo también de su partido de despedida con la selección italiana. Lo jugó en Génova en un amistoso, precisamente contra España, en un partido donde otro grande, Fernando Torres, marcaría su primer gol. Era el 28 de Abril de 2004.



Hoy en día se dedica a causas benéficas. Le encanta Argentina. Donde creo que vive parte del año. Habla español y de hecho tiene un Blog él también que publica en los dos idiomas, español e italiano.


Termino con un video que pulula en la red en el que se ve cómo dos astros se conocen y se dan la mano. ¿Dos o tres? ¿Metemos a Guardiola también dentro del saco estelar? En el video se puede ver cómo Roberto Baggio asiste a ver el partido del Barcelona como si fuera un aficionado culé más, caminando por las calles de la ciudad condal sin ser reconocido por nadie. Tras una de esas noches inolvidables de Messi, Baggio bajará a los camerinos para saludar a Guardiola y felicitar a Messi.

Ahí Guardiola declarará que Baggio fue el mejor jugador con el que había jugado. Y esta vez estamos de acuerdo con usted, Don Pep.

El año 1993 fue redondo para el gran Roberto Baggio. Tenía 26 años. Su ídolo era Zico. Los dos fueron grandes maestros a balón parado..






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